lunes, 27 de agosto de 2018

El Salvador y dos Chinas

Mucho se ha dicho la última semana sobre el repentino rompimiento de relaciones diplomáticas entre El Salvador y China Taiwán, lo que deja a la libertad de expresión y al vox populi hacer de las suyas, especialmente cuando se trata de crear especulaciones, opiniones sin fundamento y sobre todo temor para lo cual el pueblo salvadoreño es bastante sensible.

Primero hay que conocer un poco de historia y explicar que el conflicto territorial entre la República Popular de China y la República de China (Taiwán) es heredado de la Guerra Civil China. Cuando es fundada por los comunistas la República Popular en 1949, un grupo de militares y funcionarios del partido nacionalista, tras verse derrotados se refugiaron en la isla de Taiwán y establecieron un régimen separatista, en palabras simples, no aceptaron la nueva República creada y decidieron hacer su propia China. 

El problema de China es simplemente una lucha entre el separatismo y el antiseparatismo, una lucha en pro y contra de la independencia de Taiwán, una lucha entre una sola China o dos Chinas. Es un problema interno que les pertenece a ellos y deben resolverlo ellos sin la injerencia de ningún Estado.

¿En qué momento El Salvador tiene algo que ver en esto?

Absolutamente en nada, solamente en la libertad como Estado soberano de elegir a cual de las dos Chinas quiere como aliado estratégico.
Si entendemos que todos los Estados son interdependientes, entenderemos que "se necesitan" de diferentes maneras: las grandes potencias cooperan o "brindan apoyo" a Estados como el nuestro para lograr los objetivos de su Política Exterior, es decir, su propio interés nacional, ¿cómo?, ¿han visto como El Salvador hace todo lo que Estados Unidos dice?, pues así; y como un Estado necesitado estamos "moralmente" o por la buena fe comprometidos a cumplir los ajustes estratégicos que las potencias nos "piden" a cambio de cooperación, entiéndase fondos, becas, inversiones, etc. Y así es como se entiende una relación bilateral "fructífera" en nuestro entorno.

El punto acá es que El Salvador también tiene un interés nacional que lastimosamente ha sido influenciado históricamente por cada tipo de gobierno que ha llegado al poder, por lo tanto las relaciones diplomáticas con China Taiwán no fueron otra cosa más que el resultado del temor occidental al comunismo y ahora al romper ese tabú y pensar en el interés nacional aliándose con la verdadera potencia, se abren nuevas oportunidades para nuestra economía y por ende nuevos compromisos.

¿Qué pierde El Salvador al romper relaciones diplomáticas con Taiwán?
Ya pudimos ver en todo tipo de noticias y artículos en las redes sociales que pierde mucho. Todos los medios se han enfocado solo en eso, por lo tanto la gente solo habla de eso.
¿Qué pierde Taiwán? Una cucharada de reconocimiento internacional que El Salvador le brindaba. De 193 países miembros de la ONU solo 20 reconocían a Taiwán como Estado (actualmente 17).
Por el contrario, China Popular cuenta con un puesto permanente en el Consejo de Seguridad, además de ser la segunda potencia económica mundial, después de Estados Unidos. El Salvador solo le servía a Taiwán para decir algo así como "créanme  que existo" mientras grandes empresarios y políticos salvadoreños se lucraban de esa necesidad de aceptación.

¿Qué cosas buenas pueden surgir ahora con China Popular?
Todavía no lo sabemos, yo me atrevería a pensar que  después de tantos errores, tantas decepciones al pueblo, tanta corrupción, y hasta tanta idiotez, es la última carta bajo la manga de este gobierno como un intento por mejorar la economía. Después de todo, 84 años haciendo lo mismo sin buenos resultados y teniendo en Centroamérica el ejemplo de Costa Rica y Panamá, creo que vale la pena probar. Obviamente los buenos o malos resultados recaerán en el próximo gobierno electo.

No hay motivo para temer, esto no es el armagedón.

Serendipiteando
Por Katya Sifontes de Guerra

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Miss Universo El Salvador 2023 y una sororidad mutilada

 Los concursos de belleza no son de mi interés, no por menosprecio sino porque no está dentro de mis preferencias, igual que el deporte, emp...